Conseguimos estar a las 9 en la estación y para llegar a Nara なら 奈良、Impresionantes los enormes y polvorientos guardianes del portón de entrada a los jardines y zonas de paso que preceden al templo Tôdai-ji 東大寺 o Gran Templo Oriental, dentro está el buda más grande de Japón, pero no entramos a verlo por no pagar la entrada del templo, además preferimos disfrutar más tiempo de los shika 鹿 los ciervos. Desde el también llamado Parque de los Ciervos se aprecia la grandiosidad del templo. El parque está lleno de turistas y de ciervos, para ellos hay varios puestecillos en los que se venden galletas para ciervos, y a pesar de quedar claro que no son para el consumo humano, mi afán investigador me obligó a probarlas, y sí saben árbol. Compramos un par de paquetes y con el segundo mi hermana sufrió el acoso de las amables y hambrientas bestias, ella parecía un dibujo de Charlie Brown y Snoopy, incluso se asustó de un niño vestido de marrón pensando que era otro ciervo que la atacaba en busca de galletas… En su defensa hay que decir que si no les das galletas a los ciervos ellos las buscan igualmente metiendo el hocico en bolsos, bolsas y bolsillos del descuidado turista. Son son tan vehementes (los ciervos) que les decíamos “ちょっとまって下さい!!!” “Chotto Matte Kudasai!!!” “Espera un momento por favor” con lo que los turistas japonenses se partían de risa, y los ciervos seguíanbuscando y mordisqueando incluso la ropa.

De vuelta hacia la estación para tomas el JR de nuevo hacemos un alto en una linda tienda de tabis modernas, cosa algo rara que en Tokio cuesta de encontrar, y mi compramos unas lindas tabis (zapato tipo botita, cubierto y con separación del dedo gordo del resto de dedos). Tama-chan (mi hermana) eligió unas tipo botita con el cuello vuelto, yo compré los tabi-calcetines negros con cerecitas rojas. También había zapatos con separación en tooodos los dedos, pero no parecen muy cómodos (ver foto).

Tomamos algo en un local vegetariano (menos mal que la cerveza no lleva carne) y a las 15:59 estamos en Kioto para tomar el shinkansen a Tokio. Sólo hemos podido conseguir asientos en el vagón de fumadores, mi fumador marido contento y feliz, los demás con ligero picos de nariz y ojos, las paredes de este coche están algo más amarillas que el resto, pero es igual de cómodo, con asientos abatibles, mesitas, mucho espacio para las piernas, enchufes para el pc y el móvil, etc.
Dormimos en el Hotel御茶ノ水 おちゃのみず Ochanomizu, junto a la estación del mismo nombre, que como se adivina si hemos estudiado algo de japonés significa “El agua del té” y como suena tan bien todo el día íbamos diciendo su nombre junto al de おかちまち Okachimachi, la otra estación cercana a Ueno y donde también solemos subir o bajar de tren y metro. Hotel de emergencia, en el que dormimos 8 personas sin reserva previa, algo caro, pero es lo que hay si estás cerca de una estación y estás harto de buscar. Es de tipo occidental, algo pequeñas las habitaciones pero correcto, nos duchamos, y salimos, no vamos ni a dormir demasiado esta noche, porque:
Nos vamos hacia Shinjuku 新宿centro comercial y administrativo de Tokio, su estación la usan a diario más de tres millones de personas y tiene alrededor de 200 salidas, algunas a entradas de grandes edificios. Salimos por una de tantas y caminamos un poco entre unos rascacielos, que si bien a algunas de nuestras amigas no impactan por haber visitado Nueva York, al resto si nos dejan alucinados porque vemos en ellos muchas imágenes de mucho manga y anime, como el gigantesco edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio 都庁 とちょう Tochô (en serio que es tocho pero con “o” larga).

En Shinjuku hay de todo, además de rascacielos, cines, restaurantes, bares, hoteles, tiendas de electrónica, karake, …
Nosotros nos decidimos por el Edificio NS y uno de sus restaurantes de sushi del piso 29, el hall es alucinante con un reloj de péndulo de varios pisos de altura. Subimos en un ascensor exterior que lleva directamente a la zona de restaurantes. Desde la mesa a la que nos trasladamos después de cenar para tomar una copa divisábamos en maravilloso cielo nocturno de Ghost in the Shell.

No recuerdo el precio de la deliciosa cena, pero las copas fueron unos 5.500 yenes en total, aunque la vista valía el pago. Bajamos a fumar a la zona habilitada al efecto al exterior del edificio, así volvimos a hacer uso del fantástico ascensor.

A las 11 la última copa y a buscar un karaoke, entramos en el segundo que encontramos sobre las 23:30 y contratamos una habitación con barra libre hasta las 5:00 horas. La lista de canciones parece una guía telefónica de las antiguas, hay de todo, pero nos han dado el tomo para extranjeros que estaba en inglés, coreano y chino. Con en inglés nos apañamos bien pero tuvimos que pedir ayuda y el tomo japonés para encontrar las canciones de Naruto. Cantamos temas de Marley, Door, Madona, Metallica, Rapsodi Oasis, Cramberrys, Ranones, Queen, Ocean Color Scene, Sonata Artica, … y a destacar y a grito “pelao” el Run to the Hills, Run for you love…

Véase en la foto de arriba el libraco de canciones disponible y el amable camarero tomando nota de las copas, el equipo de música estaba bastante bien, con volumen brutal, si pero los vídeos son patéticos, algunos dan ganas de llorar y parecen todos realizados en la década de los 80, pelos cardados, hombreras, parejas en plan romántico hasta para los Ramones, en fin un horror, no todo iba a ser genial!!!
Tengo un vídeo genial del karaoke, pediré permiso a Guille para colgarlo, el es la estrella del clip.
Cuatro de nuestras amigas se marcharon un poco antes del fin de fiesta, el resto de la banda de 4 más que éramos volvimos al hotel con una versión del Fari en japonés, (en la foto de la licencia de taxi se parecía mogollón), lo que trajo no pocas risas, y por cierto mención aparte merecen los taxis japonenses, llenos de puntillas y todos conductores con sus guantes blanco y gorra.